Jennifer Steinkamp, Eon

Jennifer Steinkamp, Eon, 2020. Instalación de Video. 360 x 108 pulgadas. Encargo, Landmarks, Universidad de Texas en Austin, 2020.

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Hola, soy Rudolf Freiling, curador de la colección de Arte Multimedia del Museo de Arte Moderno de San Francisco.  


La obra Eón de Jennifer Steinkamp desata una forma peculiar de especulación: la artista no solo imagina su mundo, sino que también emplea programas informáticos para observar la forma en la que se comportan los objetos y surgen las escenas. Para ella, “especular”, que originariamente significaba pensar y observar, significa mirar con atención, con paciencia, con cuidado y con interés, mientras crea una dimensión virtual en su estudio informático.  


Podría decirse que Eón es la culminación de una carrera artística de treinta años en el mundo de las imágenes digitales. Los atrapantes mundos de la artista han ido pasando de forma gradual de la abstracción a la creación de un nuevo vocabulario y a la práctica de la figuración.  

Steinkamp perfeccionó su arte de crear mundos con una paleta de texturas, patrones y objetos digitales densamente estratificados y en constante movimiento con cualidades maleables y suaves.  


Eón, que ocupa una pantalla horizontal de aproximadamente 37 × 9 pies, se expande de forma espectacular y es como un fresco o un pergamino gigantesco que no se puede apreciar de un solo vistazo. Atrae y atrapa nuestra mirada durante mucho más tiempo. 


Steinkamp creó un mundo modelo autónomo y su práctica podría denominarse “modelado especulativo”, ya que se relaciona con el Welch Hall, lugar donde se encuentra la obra. Sin embargo, esta no muestra las ideas ni las investigaciones que se llevan a cabo en ese entorno científico. Sigue siendo su propia forma de especulación. 

En lo que parece un mundo submarino, hay burbujas y cúmulos sueltos de materia que se asemejan a un conjunto o a un grupo de organismos vivos y plantas. Sin embargo, todo lo que cae y flota, todo lo que sube y pasa, es, en definitiva, imposible de identificar. 


La creación estética de entornos virtuales de Steinkamp se basa en vectores y algoritmos para construir un nuevo mundo desde cero. Lo que vemos no es una escena pregrabada que se repite. Los acontecimientos y los movimientos que se observan en el mundo de Eón son cualidades programadas que se despliegan en el tiempo. Algunos patrones se repiten, pero surgen pequeñas variaciones que producen cambios y sorpresas.  

La artista usa la programación informática para crear capas complejas que animan su fotograma de forma similar a lo que se ve en un cine tradicional. Cada capa está poblada por una especie de objetos.  


Sin embargo, a medida que nuestros ojos recorren la escena, estos objetos se ven atraídos en todo momento, o quizás distraídos, a causa de las luces y los destellos que iluminan por un momento el entorno azul y que recuerdan a las auroras boreales, más conocidas como luces del norte. Inmersos en este mundo submarino de Eón, la luz no nos lleva hacia arriba en busca de oxígeno, sino que nos hace adentrar en la profundidad simulada de la imagen. Es un espacio acuático que oscila entre una extensión oceánica infinita y el microcosmos meticulosamente controlado de un acuario. 

¿Nos importa lo que sienten las medusas cuando miramos su mundo a través del vidrio del acuario? ¿Las medusas nos miran también a nosotros? 


Steinkamp considera que Eón es una visión de una ecología primitiva, que también podría situarse en un futuro imaginario, una secuela de los efectos terribles e irreversibles de la crisis climática, incluido el deterioro de las especies. Sin abordar de forma directa el desequilibrio de las ecologías actuales, sus algoritmos permiten que surjan y desaparezcan patrones de movimiento y agrupaciones de objetos, y el cambio se vuelve un factor constante. Es un mundo en proceso de convertirse en tal, pero puede no ser un mundo en equilibrio armónico. La iluminación de fondo que crea la artista evoca el recuerdo lejano de acontecimientos turbulentos y el débil presentimiento de un futuro peligroso. Su especulación relaciona la creación de mundos artificiales con una cuestión de esencia humanista: ¿qué lugar ocupan los seres humanos en este panorama de vida y crecimiento sostenibles? Se trata de un punto de vista ético que sitúa a la artista como una aliada de una gran cantidad de activistas, feministas, científicos y pensadores que insisten en que no hay estética sin ética.  


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Entre los pioneros de las imágenes digitales, Jennifer Steinkamp es una de las artistas más reconocidas del medio. Se inspira en el mundo natural y usa la tecnología digital para crear obras hipnóticas a gran escala que están llenas de vida. Sus escenas transforman los espacios arquitectónicos en entornos hiperrealistas que borran los límites entre lo animado y lo virtual.


Steinkamp basa gran parte de su trabajo en la historia de la abstracción y la percepción, lo que sugiere un linaje con el movimiento de la luz que se originó en California. Sin embargo, a partir de su influyente obra Llamativo (2003), su trabajo pasó de la abstracción a la figuración. Steinkamp ha ido perfeccionando su arte y creó un amplio vocabulario de objetos digitales que suelen aparecer de forma aleatoria, pero que, en cuanto a la composición, están cuidadosamente ubicados. Eón es una extensión de esta evolución estilística y podría decirse que es la culminación de una carrera artística de treinta años.


El mundo panorámico de Eón revela formas biomórficas que ondulan en la pantalla y que acentúan el fondo acuoso con estallidos de fragmentos rosas, amarillos y multicolores. Es como un fresco o un pergamino gigantesco que no se puede apreciar de un solo vistazo. En él, vemos burbujas y cúmulos sueltos de materia que se asemejan a un conjunto de organismos vivos y plantas. Aunque las formas de Eón pueden insinuar la representación de vida biológica primitiva o de organismos marinos exóticos, en realidad, están generadas con densas capas de animación digital y convertidas en ficción por la imaginación de Steinkamp.


Eón se basa en las ideas más actuales del mundo de las ciencias biológicas. La obra representa una alternativa al modelo de competencia biológica y de selección natural y se inspira en el concepto de simbiosis, según el cual la cooperación mutua y la interdependencia de organismos diferentes son fundamentales para la evolución de las distintas formas de vida. Si bien Steinkamp considera que Eón es una visión de una ecología primitiva, también presenta un futuro imaginario, una alternativa optimista a la catástrofe del cambio climático.

Encargada por la Facultad de Ciencias Naturales, Eón representa los trabajos de investigación que se realizan en Welch Hall. Esta obra tan poderosa y tan hermosa nos recuerda que la vida en la tierra comenzó gracias a la cooperación y que nuestro futuro depende de ella.



Jennifer Steinkamp, Eon, 2020. Marco Inmóvil.
Jennifer Steinkamp, Eon, 2020. Fotografía de Christina S. Murrey.

Ubicación: Welch Hall (WEL)

GPS: 30.28640025, -97.73749122